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MonkeyMinds: La verdad sobre la innovación abierta entre startup y corporación. Una historia de caballeros, princesas y playas.

Un artículo de innovación abierta que no hable de grandes nombres no sería un buen artículo. Como toda ciencia citar a tus referentes es una obligación. Podríamos hablar de Henry Chesbrough, Erik Ries o Xavier Marcet, por poner algunos ejemplos. Pero hoy no hablaremos de teorías y libros bonitos. Hoy quiero hablar de realidad. De aquella que cuesta ver entre tanta revisión de editor. Por qué la realidad, a veces, no es tan bonita como se presenta en los libros. A veces, se evitan algunos detalles insignificantemente importantes pero que en este blog intentamos ser fieles a nuestro pensamiento y nos gusta compartirlo.

Cómo diría Javier G. Recuenco hablando de problemas complejos:

«For every complex problem there is an answer that is clear, simple, and wrong»
H. L. Mencken

Ni todo puede teorizarse, ni toda teoría es aplicable en la práctica, ni mucho menos a tu caso particular. Lo simple, parece bonito, deja nuestra mente tranquila y nos permite respirar coherencia, perfección. Lejos de la realidad, la innovación es dureza, irregularidad, está llena de fracasos y sobre todo, es de difícil predicción.

Me gustaría hablar sobre la innovación en el mundo corporate desde el punto de vista de una startup. Nuestra visión sesgada de la realidad, aunque ya con algo de experiencia a nuestras espaldas después de haber trabajado con varias corporaciones.

Para hacerlo fácil de entender, usaré la playa cómo metáfora (por nuestra cercanía a la Mediterránea y mi pasión por el mar) aliñada con pinceladas de nuestra propia experiencia y una pizca de opinión personal.

Espero que no deje a nadie indiferente, incluso pueda llegar a inspirar a alguien. Quién sabe, dicen que las historias son el arma más poderosa de nuestro mundo…

 

Toda buena historia empieza en un lugar idílico de la Costa Brava. Playas de arena gruesa y agua cristalina. Puedes inspirarte aquí link.

Toda buena historia necesita de un caballero, la startup. En esta ocasión, convertida en triste ladrillo de construcción. Hecho a base de arcilla. De forma perfecta sacada de un molde de cualquier escuela de negocios, incubadora de startups y/o MBA. Tú ya me entiendes, emprendedores de serie. (Un saludo a toda la industria 🙂 creo que somos la startup más acelerada de la historia así que algo bueno habremos visto en apuntarnos tanto… 😜). Quizás será que nosotros también somos parte de una serie, aunque la experiencia nos hace mirar al mundo desde un punto de vista diferente.

No hay historia sin una princesa. La nuestra la llamaremos Corporate. Con grandes cuentas de resultados que nuestro caballero aspira a poder arañar y quizás algún día llegue a conquistar. En esta historia la convertiremos en arena de la playa. Millones de pequeños granos perfectamente unidos formando una grandiosa y maravillosa playa. Igual que sus miles de trabajadores remando en una única dirección.

Se intuye una historia épica llena de aventuras. Sólo falta presentar a nuestro malvado y temido dragón. El perverso MERCADO. Le daremos forma de mar, tormentas y oleaje. En la memoria de todos recordaremos grandes victorias del mercado sobre Kodak o Blockbuster siendo líderes indiscutibles terminaron en el fondo de mar y el más absoluto olvido.

La historia empieza a principios de este siglo. La innovación tradicional se aprecia agotada, rezagada a un desarrollo incremental de un negocio habitual sin muchas expectativas de grandes mejoras. Días tranquilos de sol y playa dirían algunos. Nada de qué preocuparse. Pero de pronto, apareció un gran desconocido. El cambio climático.

Tormentas inesperadas, de fuerza extrema que hacen desaparecer playas enteras engullidas por un mercado despiadado por nuevos modelos de negocio en apenas unos años, incluso meses, sin tiempo para maniobrar.

Nuestra querida corporación intenta hacer frente a los envites del mercado y decide abrir su playa y abrazar nuevas formas de combatir el cambio climático. Aquí es donde nace la innovación abierta.

Colaboración entre startups y corporaciones con un fin común. Dar una salida innovadora al mercado, con ayuda externa, nuevas ideas, de fácil y rápida ejecución (y encima muy barata). ¿Qué más puede pedir la princesa?

Sólo una cosa. Decisión. Es imprescindible que la corporación se crea y apueste por la innovación como el modelo que mantendrá la supervivencia de la compañía. Para ello es imprescindible que el top management apueste de verdad por este proceso. Destine recursos para hacer mover la aguja. Presupuesto y recursos humanos dedicados a que los planes salgan bien. Cómo diría el Equipo A.

Últimamente suena mucho la palabra Greenwashing. Empresas que usan el medioambiente para dar una visión más comprometida de la compañía. (Léase Apple quitando cargadores de sus iPhones alegando que lo hacen por el medio ambiente 🤣). La innovawashing la asociamos a grandes ruedas de prensa, grandes agencias de PR y poco proyecto piloto. La próxima tormenta, quizás se te lleve por delante… ¡recuérdalo!

¿Te imaginas una super rueda de prensa, con un gran proyecto para construir una supermegaconstrucción, con infográficos, cámaras y ni un gramo de cemento en la playa? Pues igual que en muchas ocasiones vemos a los políticos con grandes ideas y poca ejecución, también hay corporaciones con mucho marketing y poca ejecución.

O tu negocio es estar en los medios a todas horas, o mejor busca alguna otra princesa de la que realmente puedas aprender. En el otro extremo encontramos los proyectos faraónicos, con sólo 20 años de retrasos y 3 Gigatrones de acero y cemento. En la que el mar se la lleva por delante en la ignauguración. Seguro que te viene a la mente alguno…

¿Qué situaciones nos ha permitido mover la aguja como startup?

Luchar por un proyecto piloto. Recuerdo el primero que hicimos con Aigües de Barcelona (Utility de aguas de la ciudad de Barcelona) dentro de la difunta aceleradora Sity (Sí, en la innovación se fracasa, es normal, pero se aprende). Aigües de Barcelona es una empresa publico-privada, con una visión por la innovación fuera de lo común en nuestro país. (Ojalá esto sirva para animar a más compañías a seguir sus pasos!)

Nuestra negociación fue clara, si no hay piloto no nos interesa. Creo recordar que fuimos los únicos que luchamos por un piloto. Obviamente no ganamos el concurso, pero ganamos algo más importante. Haber demostrado el valor de nuestro proyecto y poder luchar por un segundo piloto: Poner en producción nuestra tecnología y ver el impacto real. Tocábamos el cielo, veíamos el contrato del millón de euros (🤣 éramos jóvenes e inexpertos diría ahora…).

La realidad, hemos tenido que pasar por 3 pilotos y 4 años hasta llegar a una integración total en producción. Un camino muy duro, lleno de incertidumbre y exigencia pero sobre todo lleno de aprendizajes.

Gracias a estos pilotos pudimos entrar en un nivel de profundidad en el análisis increible. Llegamos a demostrar que los conductores que más caso hacían a las rutas optimizadas que sugeríamos eran un 10% más productivos que los que no las seguían tanto! No es casualidad que los conductores estuvieran felices de que dos chicos con cara de frikis les pudiéramos solucionar un problema diario, costoso y que tenía un impacto directo en sus objetivos (💰).

Si quieres saber más detalles en este vídeo (con otras 2 startups hablando de su experiencia).

El último caso de éxito del que me gustaría hablar es de Prio Energy. Empresa de energía con un programa de innovación Prio Jump Start muy bien organizado. Justo acaban de elegir a las 3 startups seleccionadas para poder pilotar sus soluciones y SmartMonkey ha sido una de ellas.

¿Qué hemos aprendido en este caso? Pon tu producto a trabajar lo antes posible. Antes incluso de que tu empresa sea elegida. Quiero pensar que parte del motivo de nuestra elección ha sido lo fácil y rápido que es poner nuestra herramienta en producción. Han sido capaces de ponerse a optimizar rutas en producción con literalmente 1 reunión y una demostración de 20 minutos. Ni nosotros mismos podíamos creer lo que veíamos. Hemos superado el principal escollo, ahora toca demostrar el valor real para poder crecer dentro de la corporación.

Mi recomendación para otros es que uno debe ser siempre humilde, decir NO y ceñirse a una estrategia. La innovación abierta es un camino que se hace de la mano. La princesa y el caballero. La corporate y la startup. Si ambos colaboran, se esfuerzan el éxito está asegurado. Una playa bien reforzada con ladrillos es mucho más resistente a cualquier tipo de tormenta.

Si tus empleados, como los de Prio están abiertos a probar cosas nuevas que hagan su día a día más sencillo, rápido y eficiente. Lo esperable es que sucedan cosas maravillosas. El tiempo y las tormentas pondrán a cada uno en su lugar.

Principales factores para el éxito de la colaboración startup-corporate

Después de pasar por varias colaboraciones, Aigües de Barcelona, Heineken y Prio Energy mis recomendaciones personales pueden resumirse en:

  1. Soporte top-bottom: Sin un claro apoyo de la dirección, es imposible tener éxito. Siempre habrán otras prioridades. La innovación para las corporaciones debe ser prioritario. El fracaso está asegurado, pero si no se innova, la corporación seguro fracasará.
  2. Continuidad al proyecto: Si los proyectos son exitosos, darles continuidad no sólo ayuda la startup, sino que anima a la intraemprendeduría. No querrás que esos expertos que llevas años formando decidan salir de su jaula de oro para venderte lo mismo mucho más caro, ¿verdad? La seguridad de una gran empresa y los recursos para innovar como un externo pueden ser maravillosas.
  3. Exigencia a la startup: Poner a la startup en una situación difícil, pero real. Si eres capaz de demostrar valor en el peor escenario, el resto será pan comido. Eso sí, recuerda dar continuidad al proyecto si sale bien, o generarás una frustración en la startup y el equipo interno.
  4. Pilotos gratis, no gracias: El apoyo top-bottom es imprescindible y este debe venir acompañado de recursos. Las startups tienen la sana costumbre de querer comer (poco y barato, pero comer algo, sí). Si el CFO no se rasca el bolsillo, difícilmente vaya a existir innovación real. Sin presupuesto también es complicado exigir nada a nadie. Ni startups ni equipos corporativos. Además, las startups suelen tener una vida corta, apoyarles permite generar métricas que animen otros inversores y tengan más recursos para que inviertan en la innovación de tu compañía.
  5. Deal flow: El principal problema de los inversores (Venture Capital) es conseguir suficiente deal flow de calidad. Como corporate, conseguir suficientes startups con las que innovar no será tarea sencilla. Tener una buena marca, buenas referencias, una buena propuesta de colaboración y que otras startups hablen bien de tu programa es una gran carta de presentación que te facilitará el trabajo en futuras ediciones. Obviamente, más y mejores compañías querrán trabajar contigo.

Sólo quiero terminar esta historia con un final de película: El ladrillo termina fundido en la corporación como una pieza más de su complicada playa de arena, piedras y olas. Quién sabe, quizás algún día lleguen a formar parte de la misma compañía, pero hasta entonces, trabajarán juntos frente a tormentas y el cambio climático.

Quién hubiera dicho que optimizar rutas fuera tan bonito y con una misión tan noble: Generar menos emisiones para salvar nuestras playas.

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